GIDA no era un producto nuevo. Hasta que ZUM se hizo cargo de su edición, GIDA era una publicación que editaba mensualmente Uggasa, la Agencia de desarrollo del Alto Urola. Esta revista, sin embargo, no tenía nada que ver con lo que hoy conocemos como GIDA, y se limitaba a un boletín de 8 páginas, sin fotos, sin color, que ofrecía sencillamente la agenda cultural de los cuatro municipios de la mancomunidad: Zumarraga, Legazpi, Urretxu y Ezkio-Itsaso.
ZUM llegó a un acuerdo con Uggasa por medio del cual se hacía cargo de la publicación, transformándola en una revista mensual. ZUM no pidió nada a cambio de ello y todo el coste de la publicación, reparto incluido, fue asumido por la empresa legazpiarra que obtenía los ingresos necesarios para ello mediante la venta de publicidad.
En mayo de 1999, con ocasión de las fiestas de Legazpi, ZUM publicó en las páginas centrales de GIDA un suplemento de 28 páginas que incluía, además del programa de fiestas, diversos reportajes y entrevistas relacionadas con las Santikutzas. El suplemento se sufragó por medio de la venta de publicidad y consiguió que una gran cantidad de empresas, comercios y bares utilizaran sus páginas para felicitar las fiestas a los legazpiarras.
A la vista de la buena acogida del suplemento festivo, ZUM planteó al Ayuntamiento, por aquel entonces gobernado por Eusko Alkartasuna, la posibilidad de hacerse cargo del programa de fiestas.
Hasta aquella fecha, el programa de fiestas de Legazpi era un producto que apenas se cuidaba en lo referente a diseño e imágenes. Cada año tenía un formato diferente, el color brillaba por su ausencia y no contaba con publicidad, salvo la excepción del anuncio de rigor de Kutxa que ocupaba la contraportada del mismo.
La propuesta que ZUM hizo al Ayuntamiento resultaba totalmente ventajosa para el pueblo por diferentes motivos:
1.- ZUM asumía el coste total del programa (diseño, elaboración de fotografías e impresión), dejando éste de ser un coste para el municipio.
2.- El programa pasaba a publicarse a todo color, con un diseño mucho más atractivo, y lleno de fotografías que recogían el pulso de las fiestas de Legazpi.
3.- El programa no se limitaba a enumerar las actividades de fiestas, sino que contaría con nuevas secciones: una dedicada a explicar los detalles de las actividades más destacables del programa, y otra que ofrecía una entrevista con el encargado de lanzar el chupinazo festivo. El primer programa editado por ZUM, por ejemplo, contó con una entrañable entrevista con Manolo Uribetxeberria, Jalisko, "txupinero" del año 2000.
A partir de entonces y hasta el año 2012, cada año, la Comisión de Fiestas de Legazpi se encargaba de refrendar el acuerdo adoptado en el 2000. Nunca hubo ningún problema para hacerlo. ZUM respondió al reto tratando de mejorar año tras año el programa, cuidando su diseño y tratando de impactar, desde la portada hasta el interior con el mismo. A lo largo de 13 años, ZUM ha regalado al pueblo de Legazpi 13 programas que conforman toda una galería festiva con cientos de fotografías y gran cantidad de artículos y entrevistas realizadas con ilusión y mucho cariño.














