Tras 13 años haciéndolo de manera ininterrumpida, este año, la empresa legazpiarra ZUM Edizioak no se ha encargado de la edición y la gestión publicitaria del programa de fiestas de Legazpi. Quien más, quien menos, ha oído algo acerca de esta polémica pero no todo el mundo, ni mucho menos, sabe qué es lo que ha pasado.
De manera totalmente personal, voy a tratar de dar mi versión de los acontecimientos. No quiero decir con ello que ésta sea la verdad absoluta, pero es mi verdad y nadie me va a sacar de ella, por mucho que desde instancias gubernativas municipales me quieran hacer comulgar con ruedas de molino.
Lo que se ha hecho con esta empresa es ni más ni menos que una cacicada, un abuso de poder, una decisión totalmente arbitraria tomada bajo el paraguas protector de una mayoría absoluta que para algunos y algunas es motivo suficiente para hacer lo que les da la real gana.
Se ha negado el pan y la sal a esta empresa de manera ruin y traicionera. Se le ha mentido. Se ha jugado con ella y hasta se ha demonizado por vías oficiales y de manera insultante su carácter privado, es decir, el hecho de que ZUM actue como cualquier otra empresa: trabajando para ganar dinero y poder salir adelante. Y para terminar de redondear la jugada, se ha facilitado, con todas las bendiciones y la ayuda del Ayuntamiento, que otra empresa privada ubicada fuera de Legazpi se aproveche económicamente de la labor realizada por ZUM a lo largo de más de una década de trabajo.
¿Por qué ha sucedido esto? ¿Cuál es el motivo de mi enfado? Trataré de resumir en breves capítulos mi versión de los hechos.