A la vista de la actitud del Ayuntamiento, primeramente, presentamos nuestra propuesta económica para el diseño e impresión del programa de fiestas.
A continuación, solicitamos una reunión con la responsable de cultura para trasladarle nuestra opinión y preguntar por qué se nos ha quitado la realización del programa de fiestas, un trabajo que nunca había generado ningún problema y que resultaba beneficioso para ambas partes, para ZUM por el extra económico que suponía la entrada de publicidad y para el Ayuntamiento al obtener gratis un producto que hasta la entrada de ZUM en su realización siempre había resultado un gasto añadido al presupuesto de fiestas.
La respuesta de Cultura es que el Ayuntamiento quiere estar encima del programa de fiestas. Controlarlo, para ser más claros. No nos parece una respuesta suficiente. Durante todos los años que ZUM se ha encargado de editar el programa, el Ayuntamiento lo ha controlado de principio a fin. Siempre han estado encima de su elaboración y han tenido la última palabra en cuestiones de diseño, portada, fotografías, etc. Nunca se ha enviado a imprenta el programa sin recibir el visto bueno del Ayuntamiento. Vemos todavía más claramente que nuestras sospechas se confirman: en 2012 nos atrevimos a cuestionar y discutir la idea de la concejal de cultura de editar un programa cuadrado y, ante dicha oposición, valiéndose de su posición, decide quitarnos de enmedio. Ni más, ni menos.
Nuestros temores se reafirman cuando se nos hace saber que una de las empresas a las que se ha pedido el presupuesto para el programa de fiestas es la imprenta Gertu, de Oñati. Lógicamente, una imprenta siempre ofrecerá el precio más barato a la hora de imprimir un programa. Queda claro que aunque la petición de presupuesto se ha hecho a otras empresas del pueblo (Attiko y Txakel) todo ello ha sido para dar apariencia de concurso a una decisión política: otorgar la elaboración del programa a Gertu. Con esta forma de actuar, las empresas de diseño de Legazpi están condenadas a no realizar trabajos para el Ayuntamiento, porque una imprenta siempre ofrecerá un menor coste.
El carácter político de la decisión, la forma amañada en la que se ha realizado el "concurso" queda en evidencia por otros motivos. Si el objetivo del Ayuntamiento es reducir los costes del programa acudiendo una imprenta de fuera de Legazpi, ¿por qué no ha pedido presupuestos a otras imprentas de nuestra comarca, como las que hay en Zumarraga o Urretxu? La concejal de cultura justifica la elección privilegiada de Gertu porque "sus propietarios son legazpiarras". Pero se da el caso de que en Gráficas Legazpi, de Zumarraga, por poner un ejemplo, hay dos trabajadoras legazpiarras. ¿Qué pesa más a la hora de optar por una imprenta u otra para este ayuntamiento tan altruista? ¿Que sean legazpiarras los dueños del negocio, es decir, los capitalistas, o que sean legazpiarras los trabajadores?
El argumento se cae por su propio peso. La única realidad es que en plena crisis, este Ayuntamiento se ha llevado fuera del pueblo un trabajo que podía haber sido realizado por cualquiera de las empresas de diseño de Legazpi, tanto las que fueron convocadas (ZUM, Attiko y Txakel) como las que, incomprensiblemente, no fueron ni siquiera avisadas (Zuzen y GH). A nuestro Ayuntamiento se le llena la boca defendiendo el comercio y la industria local y por la puerta de atrás deja sin la posibilidad de acceder a sus trabajos a pequeñas empresas del pueblo que tendrán que seguir pagando en Legazpi sus impuestos, mientras beneficia a empresas de fuera.